Hay una gran diferencia entre el cese de actividad de una empresa y la extinción de una sociedad

El cese de actividad:

Es la acción por la cual el dueño de una empresa decide suspender de forma temporal la actividad empresarial. Esto no significa que la empresa deje de existir, ya que la actividad se puede retomar en cualquier momento, solo que está inactiva durante un periodo de tiempo. Esta inactividad no hace que la empresa pierda su personalidad jurídica, aunque no podrá emitir facturas de la entrega de bienes o prestación de servicios propios de la actividad empresarial.

A pesar de realizar el cese de actividad, la empresa debe continuar elaborando la contabilidad del negocio, según se recoge en el Código de Comercio y Plan General Contable, así como seguir legalizando los libros y depositándolos en las cuentas anuales del Registro Mercantil. Además, con el cese de actividad la empresa deberá seguir presentando el Impuesto de Sociedades, las declaraciones periódicas por las obligaciones de retención que continúe teniendo la empresa, la declaración del IVA de las facturas que se realizaron cuando la actividad estaba en activo, y las declaraciones informativas anuales.

Extinción de la sociedad:

Es el proceso por el cual el dueño de una empresa realiza los trámites pertinentes para cerrar la empresa. Para la extinción de la sociedad, se debe seguir un proceso compuestos de actos previstos en la legislación y que son de obligado cumplimiento:

  • Disolución: El empresario deberá realizar la disolución de la empresa en primer lugar para poder iniciar el proceso de liquidación de la sociedad y, con ello, su extinción. La disolución paraliza la actividad ordinaria de la empresa para poder dar paso a la liquidación. Los efectos de una disolución son:
    • La sociedad entra de forma inmediata en el proceso de liquidación. Deberá incluir en su denominación como empresa la frase “en liquidación”,
    • la disolución suspende toda actividad lucrativa de la empresa,
    • el órgano administrativo desaparece,
    • si el proceso de liquidación se alarga más de un año, el balance anual es sustituido por un estado de cuentas.
  • Liquidación: La liquidación supone el reparto entre los socios del patrimonio obtenido del cobro de los créditos pendientes y de haber pagado las deudas sociales. Los liquidadores son las personas que llevan a cabo este proceso, que pueden ser nombrados por la Junta General o ser los designados por lo establecido en los estatutos. Así, el proceso de liquidación se llevará a cabo en función de las disposiciones establecidas en los estatutos en referencia a la convocatoria y la reunión de las Juntas Generales de socios.

Una vez que se han terminado las operaciones de liquidación de la empresa para su plena extinción, los liquidadores mostrarán a la Junta General una serie de documentos para que den su aprobación. Estos documentos son: un balance final, un informe completo sobre las operaciones realizadas y un proyecto de división entre los socios del activo resultante.

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